Empecé un máster STEM en una universidad de Boston con visa F-1. Sabía que el máster en sí no era el objetivo final — el objetivo era quedarme a trabajar después. Lo que no sabía era cuántas piezas tenían que encajar para que eso pasara, y lo poco que depende únicamente de ti.
El camino, paso a paso
Visa F-1 para estudiar
Antes de viajar necesitas el formulario I-20 de tu universidad, pagar la tasa SEVIS I-901 (350 $), completar el DS-160 y pasar una entrevista en el consulado. Todo el proceso, bien hecho, lleva varios meses — yo empecé los trámites con seis meses de antelación y aun así fue justo.
El primer año, sin poder trabajar fuera del campus
Con F-1 no puedes trabajar fuera del campus durante el primer año académico. Es importante presupuestar tus ahorros sabiendo esto, ya que la visa exige demostrar fondos suficientes para cubrir el primer año completo antes incluso de pisar EE. UU.
OPT: la ventana real para quedarte
Al terminar el máster, solicité el OPT (Optional Practical Training), que te permite trabajar legalmente en tu campo durante un tiempo limitado tras graduarte. Al ser un programa STEM, mi OPT se podía extender — y esa extensión fue clave para tener tiempo de que una empresa me patrocinara para la H-1B.
La lotería de la H-1B
Aquí está la parte que nadie controla del todo: la H-1B no se concede por mérito, sino por sorteo entre todos los registros que reciben las empresas patrocinadoras. Mi empresa me registró, y tuve que esperar varias semanas sin saber si saldría seleccionado.
Aprobación y cambio de estatus
Salí seleccionado, la empresa presentó la petición completa, y mi estatus cambió de F-1/OPT a H-1B. Hasta que no tuve la aprobación final, no firmé ningún contrato a largo plazo ni hice planes permanentes — todo el proceso te enseña a no dar nada por hecho.